lunes, 12 de junio de 2017

¿Movimiento libertario y mundo rural?



Hablar sobre dos supuestos como son el movimiento libertario y el mundo rural requiere de un esfuerzo por precisar algunas cuestiones previas de necesaria identificación para comprender el alcance de nuestra visión. En primer lugar queremos dejar claro que nuestro pensamiento se forma de una mezcolanza de vivencias y estudios teóricos que nos permiten adoptar una opinión colectiva en cuestiones como las que se nos presentan. Nos reelaboramos en el debate y la discusión de ideas de otros compañeros que, sin duda, compartimos en lo fundamental. Dicho esto, antes de empezar  es  ineludible tratar  por separado los conceptos de movimiento libertario y mundo rural, pues nos parece que se les invoca en muchas ocasiones de manera vaga y autorreferencial.

Empezaremos por orden. No pensamos que exista un movimiento libertario como tal, cosa que creíamos ya superada. La existencia de pequeños grupos descordinados y de intereses completamente diferentes y contradictorios, hace imposible que nadie se plantee la posibilidad de que exista en la actualidad un sujeto colectivo que pueda ser considerado como “movimiento”.  Para aceptar que existiera un movimiento libertario, este debería tener una conciencia propia de si mismo, un camino común, coordinación, regularidad, afinidad, en definitiva, una cultura propia. Vamos, lo que tenía a  principios de siglo XX y que no encontramos ahora por ningún lado. Las razones que han motivado esta desaparición son diversas pero habría que buscarlas en la derrota sufrida por los revolucionarios en el siglo pasado y en la dinámica guetista de la última época, que nos han dejado un panorama bastante desalentador. Además si a esto le unimos  la inexistencia también, de un sujeto de clase propiamente organizado, como llegó a ser el movimiento obrero, vemos como seguir con el paradigma del siglo pasado nos parece un absurdo insufrible. Como acertadamente dijo un compañero “Esa clase que ya no era subjetivamente revolucionaria dejó de serlo también objetivamente, al perder su posición estratégica en el proceso productivo…”.[1]

Repensarse es el mínimo que podían hacer los colectivos si desean desertar del círculo centrifugador en el que están encerrados. En su momento la relación trabajo-capital lo era todo en un sistema que estaba dando sus primeros pasos pero en la actualidad la luchas laborales no generan contradicciones al sistema. La izquierda ha irrumpido con fuerza en el ideario de la mayoría de colectivos libertarios sin que apenas se haya debatido cuestiones de fondo, por lo que buscar espacios comunes es imposible en una deriva de atomización total irreflexiva. Como mucho, cuando existe algún tipo de coordinación se da entre pocos colectivos y suele ser practicamente insignificante. Lo que aún queda son pequeños grupos a la deriva que no conseguimos trascender en la práctica, esa es la realidad. El camino esta enfangado y la maleza impide incluso orientarse. Las modas posmodernas de “lo personal” lo son todo para los colectivos que van surgiendo, desde los “queer” hasta los que plantean el escape hacia el campo.

Lo mismo que hemos manifestado con el concepto de “movimiento” sucede con el de “mundo rural”, sobre todo si entendemos éste como un afuera o un mundo a parte en donde la vida tiene unas condiciones diferentes a las de la ciudad. La vida campesina que es lo que caracterizaba la sociedad rural hace años que dejó de existir, y  los pueblos tienden a reproducir el modo de vida de los centros más urbanizados.[2] Sabemos que existen ritmos diferentes y algunas salvedades pero el éxodo de población que se produjo durante el siglo pasado, ha retornado en forma de mercantilización, artificicalización, macroinfraestructuras y basura. La realidad de nuestros pueblos  es la del turismo rural, la del vertedero y la de los proyectos energéticos, hay que tenerlo muy en cuenta. Lo que llamamos “mundo rural”, ahora solo es el extrarradio del urbano. La alienación ha llegado hasta el lugar más recóndito. No existe un mundo aparte, ni antagónico, es todo uno, pues lo urbano y lo rural ha devenido en catástrofe.

Cuando se habla de ruralidad solo es una imagen idílica de aquello que existió. Nos invade un sentimiento nostálgico idealizado que a lo único que conduce es al folclore y la falsificación. Mientras el poder ha maniobrado para la despoblación de estos territorios  durante años, ahora parece que existe una preocupación en este sentido que no tardará en traducirse en inversiones de tipo conectivo, turístico y energético, pretendiendo ocupar el vacío que ha dejado la comunidad campesina.  Comprender eso, es fundamental, pues solo así se entenderá el papel estratégico que va a jugar el turismo rural en los próximos años. La despoblación ha provocado una reacción de súplica en los pueblos más afectados por la problemática, exigiendo al capital que solucione el agravamiento. El Estado necesitaba esa llamada de los vecinos de estas zonas para poder repensar  las posibilidades de revalorizar ese territorio yermo.

La mitad de la población mundial vive ya en entornos urbanos y ahora que ya se ha conseguido eliminar la vida campesina, e industrializar la agricultura deslocalizándola, se pretende mercantilizar lo rural desde unos presupuestos completamente diferentes. La imagen peyorativa de la vida en el campo va quedando atrás y lo que se busca es darle una apariencia nueva, rescatando lo idílico. Lo desesperante es ver como se ha asumido, en el discurso agroecológico, la bondades del turismo rural para mejorar las condiciones actuales, cuando el llamado agroturismo es “una actividad nacida de las políticas de erradicación agraria, también conocidas como desarrollo rural, y que simboliza exactamente la transición a una sociedad y una cultura plenamente urbanizadas”. [3]

Se necesita que el consumidor urbanita pueda escapar, en el menor tiempo posible, hacia un escenario falso y tematizado con el sentido de dejar atrás la megalópolis asocial e insalubre. El turismo rural se nos vende como una panacéa contra todos aquellos males que nos amenazan. Ha ocupado el espacio social de la vida campesina, creando solo una fachada, una imagen prefabricada y superflua de lo que en realidad fue. Nuestro creciente, y a la vez muchas veces no perceptible, malestar por vivir en las complejas sociedades deshumanizadas hace que percibamos la necesidad  de una vuelta hacia lo primitivo, hacia nuestras raíces perdidas. El sistema hace que sea necesario esa imagen, esa posibilidad de escapar hacia lo salvaje que en realidad no es realizable en ningún lado. Cuando la sociedad industrial ha llegado al ocaso de lo rural es cuando más se idealiza. 

Vayamos ahora al análisis de los colectivos en los pueblos. La irrupción del movimiento 15M junto a la estrategia cooperativista de Enric Durán, ha provocado un crecimiento importante en el interés por cuestiones que tienen que ver con la agroecología o la supuesta vuelta al mundo rural.  Ciertamente nuestro contacto con este sector ha ido en aumento ya que consideramos que ante la disyuntiva que nos acecha es necesario aportar desde la humildad y la honestidad, un impulso práctico y crítico al mismo tiempo.  Vemos como proyectos cooperativos como grupos de consumo, monedas sociales, plataformas…  se han ido consolidando en un prisma de absoluta voluntariedad pero con claras deficiencias políticas y limitaciones brutales. Para andarnos sin rodeos vamos a identificar rápidamente cuales son los problemas que embisten a estas experiencias en un clima de extremo positivismo. En primer lugar marcamos en rojo la poca clarificación que tienen de la cuestión política. Son grupos que pretenden cambiar la realidad con un cambio en los hábitos de consumo, sin darse cuenta que las transformaciones sociales requieren mucho más que “una simple agregación de cambios individuales”. [4] Para que se entienda, con esto en ningún momento menospreciamos estos cambios a nivel individual, necesarios en los tiempos que corren, pero la perspectiva si no va acompañada de una propuesta política contra lo establecido, les deja en  debilidad. Además también hay que estar bien alerta de los intereses privados mercantilistas que se acercan a estos grupos con unos intereses puramente económicos. El sistema ha absorbido el discurso verde para lavar su propia imagen y también utilizará todas estas redes si en un momento crecen más de lo debido, sin mucha dificultad. El vacío legal en que juegan puede ser fácilmente corregido y en ese momento saldrá a la luz el desarme teórico.

La falta de una propuesta política se visualiza también en el poco interés que suscita entre los agroecológicos los movimientos de resistencia ante las agresiones en nuestro territorio. Esta dejadez en las cuestiones que invocan al “no” son una particularidad de estos grupos, más proclives a soluciones pacifistas y ciudadanistas. Este sentir ciudadano entierra la posibilidad del conflicto y la lucha, que es imprescindible para que un colectivo adquiera conciencia de lo que quiere y lo que no. Nuestra propuesta va en la dirección de conseguir la unión del vecindario en una “comunidad de lucha” contra las imposiciones del desarrollismo mercantilista. Solo si estas comunidades se desarrollaran a lo largo y ancho del territorio existiría alguna posibilidad de empezar a pensar como sujeto colectivo  y por lo tanto con conciencia de si mismo. Una comunidad que a parte de defender el territorio debe plantear recuperar la vida en su totalidad. Para ello se requiere de un movimiento que pretenda recuperar todo lo que quede de esos saberes comunitarios necesarios para intentar la reconstrucción. Acabar con la propiedad de la tierra, agrarizar, producir para la subsistencia, para volver al valor de uso de las cosas y desmercantilizarlas. Pero también “una comunidad de lucha surgidas de la deserción y de la defensa del territorio”.[5] La parte positiva y negativa deben existir en nuestro planteamiento, si alguna de ellas falla todo se viene abajo. La positiva para crear, la negativa para hacer frente a las fuerzas destructivas.

Pese a esta propuesta de debate consideramos que las condiciones actuales no son nada alentadoras para que lo planteado frague con firmeza. Las luchas de resistencia no se han consolidado por ningún lado y quien avanza sin freno es el mal sin necesidad de camuflajes. Por eso nos hizo gracia la felicidad que desprendía Duran y los cooperativistas ante la perspectiva de una vida alegre a las puertas del post-capitalismo. Difícil tomar en  serio  el programa transicional presentado hace unos cuantos años pero los agroecológicos parecieron ver la luz. El globo parece haberse desinflado aunque la autocrítica sigue sin aparecer. Por lo menos a nosotros nos  sirvió para que tuviéramos que pensar en lo insensato del Disney decrecentista.


Ateneo Libertario “Octubre del 36”.


[1] Salida de Emergencia, Miquel Amorós, Pepitas de Calabaza, 2012. La cita proviene del Epílogo del libro cuya autoría pertenece a Fernando Alcatraz.
[2] Para la cuestión “Campo  y ciudad”, queremos recomendar la lectura de la revista Cul de Sac nº5, que nos ha servido de inspiración para este debate.
[3] Fe de erratas. La agitación rural frente a sus límites, Marc Badal.
[4] Ibid.
[5] Salida de emergencia, …

lunes, 22 de mayo de 2017

BORRADOR mundo rural BORRADOR


¿Dónde está el mundo rural?

INTRO
Plantear un análisis de los pueblos de la España despoblada llamándola mundo rural es un concepto que no se ajusta a la realidad, puesto que trata de englobar todos los pueblos de un mismo territorio, cuando hay muchas diferencias unos de otros en cuanto a su riqueza y vivencias, y esconde un concepto nada definitoria donde hay pobreza y ninguneo del poder hacia ellos.
Acercándonos a estos municipios cada uno tiene su particularidad por eso no podemos englobar en una definición que los abarque y mucho menos a los vecinos que los pueblan, ya que tienen diferentes inquietudes y preferencias respecto a los del pueblo con el que lindan, como con el que está muy distante. Cada pueblo y sus vecinos tienen su propia peculiaridad
Insistir que mundo rural esconde un concepto nada aclaratorio sobre la realidad del territorio que pretende determinar, unos pueblos desamparados, reducidos y exterminados. El uso del adjetivo “rural” en la definición elimina y desvía la atención que debe de exponer sobre dichos pueblos de miseria, de humillación y de soledad; por eso a partir de aquí prefiero llamar territorio despreciado, extensión despoblada o semidespoblada.

La existencia de territorio de pueblos nos dice que existe otro opuesto a él, la ciudad. Siempre han sido realidades enfrentados pueblos y la ciudad. Han sido utilizados desde el nacimiento de la propiedad privada y del liberalismo en el siglo XIX, el lugar para el desarrollado del poder, de la riqueza y de su plutocracia. En inicio se desarrolló y desarrollo la ciudad tomando la mano de obra del pueblo. Pero el paso a la realidad de hoy, el campo ha sufrido un éxodo continuado hasta su despoblación y la ciudad también ha sufrido un cambio para llegar a lo que ahora llamamos conurbación o megapolis. Siempre empujado por los intereses del sistema.
LA EVOLUCION DEL EXODO A LA CIUDAD INDUSTRIAL Y LUEGO AL TURISMO
Con la legislación por los liberales de la propiedad privada a principio del siglo XIX en las cortes de Cádiz; el Estado ha falta de capital para el apoyo a la guerra de Flandes; y el desarrollo del ferrocarril, el Estado intervino la riqueza de los pueblos de España mediante la  desamortizaciones del siglo XIX, las más importantes fueron las de Mendizábal (año 1836) y luego más tarde por Madoz (año 1855) fue la expropiación de las tierras y pastos para su paso a manos privadas. Las ventas de esta riqueza “del común” dieron divisas al estado liberal para dichos acontecimientos.  El común era el campo y las montañas del pueblo donde los vecinos pastaban sus animales y obtenían su subsistencia. En la plaza del pueblo mediante asamblea se decidía su explotación con el consenso de todas las personas. Esto robo o “desamortización” provocó que la pobreza aumentara en dichos municipios y sus vecinos se ajustaran a lo que les quedo o buscarse la vida en otros oficios o lugares.
A principios del siglo XX continúo el éxodo de los pueblos a la ciudad para el desarrollo de la industrial y fabril instaladas en zonas cercanas a la ciudad como Barcelona que dará lugar a los nuevos barrios de los inmigrantes de las zonas más pobres del país como fueron pueblos de Castellón y Valencia.
Tras la II GM los países como Alemania quedaron asolados por las bombas y para su construcción se tomó la mano de obra de los ciudadanos del sur de Europa. Los españoles por convenio mercantil del franquismo fueron a reconstruir Alemania. Fueron cuatro millones de los cuales la mitad de forma irregular.
En los 60´s, el gobierno franquista llevó a cabo el Plan de Estabilización Económica (año 1959) y el inicio de la industria del turismo, en esta ocasión las zonas que absorben la población expulsada de sus pueblos son los núcleos o ciudades, es a partir de este momento cuando empiezan el ensanche de la ciudad en las costas mediterráneas y cantábricas
La crisis del 70´s también existió otro gran trasvase de población de los pueblos debido a la crisis del petróleo a los núcleos grandes de población en España, como Valencia de los pueblos del Alto Palancia.
La última crisis de 2008 ha provocado que los pocos agricultores y pequeñas empresas que subsistían en los pueblos, todos han terminado con el cierre. Estás han cesado su actividad debido a la competencia traidora de importación de mercancías desde las antípodas por las multinacionales que son subvencionadas por el Estado. De nuevo surge otra migración de universitarios a los centros donde está el turismo urbano y las nuevas tecnologías TIC como Madrid y Barcelona o Silicon Valey.
Como vemos siempre han estado en el punto de mira del capital las personas del pueblo, han tomado de ellas para formar la masa obrera siempre del personal más frágil, el agricultor es decir las personas de campo. El Estado y el capital están necesitados de brazos para que su maquinaria funcione. En un principio fue la lucha por sus colonias, luego el desarrollo de una red de infraestructuras para el progreso del comercio interior y exterior. Luego llego el auge de la gran fábrica hasta llegar a la industria del turismo. Siempre ha tomado del personal que más aislado y más inocentes, los agricultores de los pueblos, para ello, se ha apoyado de un discurso ideologizado despreciativo hacia los vecinos del pueblo. Son gentes cerradas, que no siguen las modas del progreso, atrasadas toda una serie de adjetivos de desprecio y de insulto

EL MUNDO RURAL es el mundo del agricultor, ES VISTO COMO INCULTO. Tomo referencias de MARC BADAL
A lo largo de la historia las gentes del campo han sabido esquivar y unirse en la lucha contra el poder. En la edad media siempre trataron de no pagar el diezmo al señor feudal o tributar lo mínimo escondiendo sus cosechas. Por eso el Señor feudal siempre tuvo un corresponsal de cobro. En otras ocasiones el agricultor como el ganadero ha utilizado el apoyo mutuo para el desarrollo de sus actividades, dando lugar a revueltas y luchas como las germanías en Valencia. Otro ejemplo último fueron las colectividades en Aragón, Cataluña y Valencia en el 36. Todo esto son muestras de la acción del agricultor, un pensamiento de unión de desconformidad con el líder.
El pueblerino agricultor produce para su autosuficiencia no para comercializar o acumular. Es capaz de buscar la semilla que se adapta el terreno y que mejor cosecha obtiene. Es una persona muy culta. Su biblioteca es la naturaleza que pisa, sus campo, sus bancales cada día aporta datos nuevos en sus libros. Mediante la experiencia conoce la meteorología de su entorno. La agricultura tradicional es la madre del ecologismo mucho más enraizado en la tierra. Conocedor del decrecimiento por eso la energía que precisa es sin despilfarro.  Por todo esto siempre se ha definido desde la visión desde la urbe como seres desconfiados, limitados, familiarísimos, poco imaginativos adjetivos despreciativos y de menos precio creando el odio desde la ciudad. Seres que no siguen las modas del sistema y su progreso.
LOS PUEBLOS rurales, Miguel Delibes “Las Ratas” venidas a la actualidad. LA BUSQUEDA DEL TOP-RURAL POR EL TURISMO
La primera imagen que nos remite el turismo del “mundo rural” es a un territorio habitado por personas que su medio de vida es suministrado por la agricultura, artesanía y ganadería a la cual dedica su actividad diaria. En la que el visitante queda decepcionado al ver un tractor con un ruido desagradable y que ocupa toda la carretera con la segadora impidiéndole el paso con su coche, y el fuerte olor de estiércol de las vacas que hay junto a su casa rural. Esta es la imagen para recrearnos si visitamos dicha zona siendo los turistas.
La casa rural está enclavada a una zona bucólica de recreo y tranquilidad, fuera de los ruidos y la contaminación con todos los caprichos de consumo, piscina, sala de masaje, campo de golf,... Esta es la versión que utiliza el mundo rural y el top-rural para tomar el turismo.

ALGUNOS EJEMPLOS NEFASTOS   VILLAR DE CAÑAS — NO TAN NEFASTOS ---- MATARRAÑA
La salida del mundo pobre a mundo rico y del progreso pero con a condición de estar permanentemente expuesto al terror. El sistema construye centrales nucleares, depósitos de basura nuclear y química, embalses e infraestructuras al servicio de la ciudad enclavados en la naturaleza, estando las 24 horas del día pendiente de un escape o catástrofe que arrase la zona.

EL MUNDO RURAL COMO UNA PROYECCION DE LA INDUSTRIA TURISTICA YA QUE SE HA TERMINDO EL TURISMO DE PLAYA
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ALGUNOS EJEMPLOS DEL NINGUNEO hacia los pueblos.

El ninguneo de la casta política. Una queja habitual cada año es que los gobiernos de las comunidades no están conformes con el reparto de los presupuestos del Estado y lo defienden en función de su PIB o el número de población. Esto es otro gran desprecio del poder legislativo hacia este mundo empobrecido y pobre, que son los personajes que se contonean por estos pueblos en época de elecciones.
Las diputaciones también vemos que están al acecho para contentar a los paisanos, dando ayudas del estado para reparar los caminos después de las lluvias o incendios, habituales cada año.
El desprecio sobre la incultura en los pueblos desde el pensamiento progresista. Son personas conservadoras, nada variables, pensamiento ferro, son algunos de los comentarios tras la pérdida de las elecciones. Un ejemplo es acusar a las zonas de interior de Gran Bretaña que voto por el Brenxi, cuando lo que pretendió es que “que se vayan todos”.
¿Está todo perdido? Pues no, los pueblos tienen mucha riqueza, tanto natural como cultural. Solo hay que estar en ellos y vivir desde su punto de vista en la tierra y en sus calles, no desde una butaca en la city
La crisis de 2008 se prolonga y se hace más grabe ¿Dónde estarán los medios de alimentación inmediata? En los campos y sus pueblos.

En una escena de la película:
-          ¿Por qué no fue usted a la ciudad como el resto de sus vecinos?
-          Yo no quiero un amo, ni hipotecar mi vida a un señorito banquero

Dado que ya hace tiempo que ha sido determinado el año en que cesará el idioma gallego (hacia 2060), un poco antes que la aniquilación física de la población, nos encontramos ante un proceso exterminacionista, genocida, de una furia y perversidad asombrosas, estremecedoras.

Pero ahora, hoy, ya todo está claro: el pueblo gallego está siendo empujado hacia la nada, hacia la aniquilación, en medio de palabritas sentimentales, lamentos hipócritas, sermones multiculturalitas, justificación desvergonzada del genocidio desde el racismo antiblanco y verborrea "independentista"
Estremece y asusta que Galicia, que durante siglos y siglos ha sido una sociedad con una demografía extraordinariamente potente, una admirable "fábrica" de seres humanos, hoy esté en una situación tan penosa, tan dramática, que se puede fijar la fecha aproximada en que el pueblo gallego se extinguirá. O bien será sustituido por inmigrantes

lunes, 13 de marzo de 2017

Visita DAFSA los niños del Colegio Pintor Camarón



“El consumo de azúcares libres, incluidas las bebidas azucaradas, es uno de los principales factores del incremento global de personas que sufren obesidad y diabetes”

 Douglas Bettcher (OMS)

 


El negocio es el negocio, y para eso son creadas las empresas para lucrarse, por eso uno de los puntos que tienen encuenta a la hora de actuar es ganarse el interés y la aprobación de los sujetos afectados , manteniendo lo que llaman paz social, en el territorio donde esta instalada. En el caso de la envasadora de zumos DAFSA, ya tiene ganados a los representantes de las instituciones, como es el Ayuntamiento de Segorbe, la Confederación hidrográfica del Júcar y el Sindicato de riegos de Segorbe (aunque en las asambleas siempre hay voces disidentes al respecto, los gestores dicen que no pueden hacer nada al respecto). Ahora van a por otro sector de población, los padres de alumnos del colegio público. Montando excursiones de visita a la fábrica por los alumnos. Bueno la empresa correrá con los gastos de dicha actividad, asi ganarse la aceptación de todos los participantes y obsequiara con algún regalo.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Individualida y colectividad en La teoría sueca del amor



Estos días pasados pude ver el documental  La teoría sueca del amor  [1] , el cual nos  muestra hasta donde ha llegado la sociedad de Suecia después de poner en práctica por el gobierno socialdemócrata de Olof Palme el manifiesto  político La familia del futuro: una política socialista para la familia en 1972. Dicho manifiesto lleva como base la liberalización de la persona, es decir la individualidad del individuo. Legisló la autosuficiencia de las personas para la realización de su propia vida, no necesitan del otro, ni del contacto con sus vecinos, sus familiares, su pareja, liberar los hijos de los padres, la mujer de su marido... para satisfacer su vida , para realizar sus hábitos diarios. Es la eliminación de las conexiones tradicionales, familiares y amistosas entre las personas y prescindiendo de la dependencia económica de otra persona. Al mismo tiempo, dicha ley delegó la gestión de los medios de producción, servicios y su control al Estado.